Los activistas de Nueva York quieren limitar los envases de plástico para los alimentos para bebés.
Un informe de Greenpeace reveló la presencia de alrededor de 11,000 partículas de microplástico en cada sobre de Danone Happy Baby Organics y unas 5,000 en un sobre de Nestlé Gerber Organics. A pesar del amplio apoyo con el que contaba, la Ley de Infraestructura para la Reducción y el Reciclaje de Empaques del estado no logró salir de la comisión.
Erica Cirino, gerente de comunicaciones de la Coalición contra la Contaminación por Plástico, dijo que aprobar proyectos de ley es un reto debido al clima político favorable al plástico.
“Las empresas se ven más inclinadas a usar plástico que otros materiales debido a su precio. El plástico recibe enormes subsidios, en particular del gobierno de Estados Unidos, pero también de otros gobiernos de todo el mundo”, explicó Cirino. “Se considera una especie de opción predeterminada, fácil y económica”.
El proyecto de ley exige a los fabricantes que reduzcan los empaques de plástico en un 30% en un plazo de 12 años, con una primera reducción del 10% para 2027, y propone una modesta tasa sobre los empaques, que deberán pagar los productores de los productos, y cuyos ingresos se destinarán a los contribuyentes locales.
Más de 30 municipios de todo el estado de Nueva York aprobaron resoluciones en las que apoyaban e instaban a la legislatura estatal a aprobar el proyecto de ley, ya que los datos indican que le ahorraría al estado más de mil millones de dólares en su primera década de vigencia. Puede resultar difícil encontrar alternativas, ya que los datos de Consumer Reports revelaron la presencia de trazas de microplásticos y plastificantes químicos en frascos de vidrio de comida para bebés, aunque en niveles más bajos que en las bolsitas de plástico.
Basándose en su experiencia personal, Cirino señaló que una de las mejores opciones para los papás es preparar ellos mismos la comida para el bebé.
“Es muy sencillo: elegir frutas y verduras enteras, ponerlas en una licuadora de vidrio o cortarlas en trozos del tamaño adecuado para los niños. Esa es una forma de hacerlo; guardarlas en recipientes de vidrio o de acero inoxidable apto para alimentos, y servirlas en platos de acero inoxidable”, recomendó Cirino.
Las investigaciones indican que la exposición a los microplásticos por parte de los bebés y los niños pequeños plantea riesgos específicos para los órganos en desarrollo y un alto riesgo de inflamación. Un estudio de Langone Health de la Universidad de Nueva York reveló que dos sustancias químicas utilizadas para hacer que el plástico sea más flexible estaban relacionadas con casi 2 millones de partos prematuros y la muerte de 74,000 recién nacidos en 2018.
