Según investigadores de la Universidad Estatal de Míchigan, el número de estudiantes autistas que cursan estudios universitarios es mucho mayor de lo que se creía hasta ahora.
Las estimaciones anteriores situaban la población de estudiantes universitarios autistas en tan solo 60,000 en todo el país. Esas cifras se basaban en datos antiguos y limitados, incluida una muestra recopilada hace más de 25 años.
El profesor asociado de la MSU Brad Cox comenzó a estudiar el autismo en la educación superior después de que a su hijo le diagnosticaran la afección a los cuatro años. Cox dijo que las nuevas cifras son considerablemente más altas de lo que se había estimado anteriormente.
“Nuestro último estudio sugiere que puede haber casi trescientos mil estudiantes universitarios autistas que actualmente asisten a la universidad en los Estados Unidos. Eso significa que es una población a la que hay que prestarle atención.”
Cox dijo que el número puede ser incluso mayor porque muchos estudiantes no están diagnosticados o eligen no revelarlo. Cox agregó que mejores datos pueden ayudar a las universidades a obtener los recursos adecuados y brindar un mayor apoyo a los estudiantes con neurodiversidad.
La legislación federal exige que los centros educativos desde infantil hasta 12.° grado identifiquen a los alumnos con discapacidad y les presten apoyo. En la universidad, sin embargo, los alumnos suelen tener que comunicar ellos mismos su discapacidad y solicitar las adaptaciones necesarias.
Cox dijo que el apoyo a los alumnos con autismo requiere un esfuerzo por parte de toda la institución.
“Apoyamos a estos estudiantes solo en zonas aisladas o donde creemos que es responsabilidad exclusiva de la oficina de servicios para discapacitados. Pero solo entre el cuarenta y el sesenta por ciento de los estudiantes autistas se registran en la oficina de servicios para discapacidad.”
Cox contó que su hijo está ahora en junior high school, y que prepararlo académicamente para la universidad fue solo una parte del reto.
“Miré a mi hijo y supe que mi trabajo como padre era prepararlo para la universidad. Pero luego investigué las instituciones de educación superior que conocía y en las que había trabajado y francamente, no están preparadas para mi hijo.”
En otro estudio en el que Cox participó como coautor, 425 estudiantes con autismo definieron el éxito universitario, sobre todo, en función de la graduación y de unas buenas notas. También valoraron amistades, salud mental, empleo y su independencia.
