Mientras muchos estadounidenses celebran junio como el Mes del Orgullo, un nuevo índice señala una brecha cada vez mayor entre los estados que apoyan a las personas LGBTQ y los que no lo hacen.
Durante los últimos seis años, la organización de defensa Out Leadership ha elaborado un índice que mide el entorno empresarial para las personas gay y transgénero. El índice analiza en qué lugares las personas LGBTQ pueden vivir y trabajar con menos discriminación y dificultades.
Brandon Robinson, profesor asociado del Departamento de Estudios de Género y Sexualidad de la Universidad de California, Riverside, dijo que la reacción en contra de las personas LGBTQ no debería impedir que se celebren los eventos del Mes del Orgullo.
“Deberíamos estar celebrándolo de verdad”, dijo Robinson. “Deberíamos estar diciendo que estamos aquí, que contamos, que somos importantes, que tenemos valor. Ahora es más necesario que nunca”.
El índice muestra un aumento del sentimiento anti-LGBTQ y de la legislación estatal que restringe los derechos de las personas homosexuales, incluyendo los llamados proyectos de ley “Don’t Say Gay” en Florida, Indiana, Kansas y Carolina del Norte.
Aun así, una encuesta realizada por el Instituto de Investigación sobre Religión Pública en marzo reveló que el 72 % de los estadounidenses apoya las medidas de protección contra la discriminación hacia las personas homosexuales y transgénero, y que el 65 % apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Desde hace varios años, los legisladores del Partido Republicano han presentado proyectos de ley contra la comunidad LGBTQ en los estados donde predomina el Partido Republicano, en particular proyectos dirigidos contra las personas transgénero. Entre ellos se incluyen medidas relacionadas con el uso de pronombres, el acceso a los baños, la atención médica de reafirmación de género y la participación en deportes.
Robinson, autor de “Trans Pleasure: On Gender Liberation and Sexual Freedom”, dijo que le preocupa que el aumento de la retórica antitransgénero pueda conducir a una discriminación más generalizada.
“Una vez que vengan por la T, vendrán por el resto del alfabeto”, dijo Robinson. “No nos engañemos. Es como su caballo de Troya para volver a imponer la familia nuclear heterosexual como la norma”.
Robinson estudia cómo se ven afectados los jóvenes LGBTQ cuando la vivienda se convierte en un problema. Su investigación muestra que las tías suelen desempeñar un papel fundamental a la hora de proporcionar vivienda, seguridad emocional y apoyo que afirme la identidad de género, especialmente cuando los padres no aceptan tan fácilmente la orientación sexual de sus hijos.
