Parece un déjà vu lo que está sucediendo últimamente, hace pocas semanas ocurrieron los terribles terremotos de Venezuela. Ahora vemos con asombro el gran terremoto de Colombia, el cual no causó tantos fallecidos como lo ocurrido en La Guaira, no obstante; ha dejado una destrucción mucho mayor. Son cientos de miles los damnificados, personas que lo han perdido todo; seres queridos, su esfuerzo de toda una vida, amigos y patrimonio.
El pasado lunes 10 de agosto ocurrió en el Departamento de El Chocó, lo que se ha considerado como el terremoto del siglo ocurrido en Colombia. El ejército, la policía y los grupos de rescate, trabajan arduamente de sol a sol con el único objetivo de encontrar sobrevivientes de entre los escombros.
Países amigos se han hecho presentes enviando insumos de primera necesidad. Perú, México, Estados Unidos y El Salvador, enviaron ayuda al siguiente día de la tragedia. Aún así se necesita que más naciones solidarias apoyen al pueblo colombiano, en estos momentos tan apremiantes. Causa mucho dolor ver tanta destrucción, iglesias históricas, edificios y viviendas, han quedado totalmente inhabitables, y deberán ser demolidos.
En fechas próximas comenzarán las recaudaciones de fondos, las que ayudarán con un granito de arena a tantos miles de personas que han quedado sin hogar. Éste es el momento de mostrar nuestra solidaridad a un país hermano que nos necesita. Todas las personas solidarias pueden hacer sus donativos, a través de organizaciones confiables como la Cruz Roja, los diversos consulados, y prontamente por medio de conciertos televisivos.
En estos tiempos estas tragedias pueden ocurrir en cualquier país, debemos estar preparados ante cualquier eventualidad. Recemos una plegaria y oraciones por nuestros hermanos colombianos que hoy padecen este momento tan difícil. “Que Dios, Jesucristo y la Santísima Virgen de Chiquinquirá, llenen de bendiciones a todo el pueblo de Colombia.”
¿Qué está pasando en el mundo? ¿Porqué tantos desastres naturales? La respuesta parece estar escrita en las estrellas y en las páginas del libro de Revelaciones o Apocalipsis del Nuevo Testamento. Puede ser que tantas profecías que han venido anunciado un cambio de era, ya están ocurriendo. Este año está siendo marcado por eventos planetarios negativamente fuertes. Han ocurrido y están por ocurrir muchas retrogradaciones planetarias.
Los libros sagrados lo repiten sin cesar, señales en el cielo predicen caos en la Tierra. Y no solamente terremotos, también fuegos forestales, inundaciones, un aumento del nivel del mar, sequías y falta de agua potable. En todo el mundo sucederán eventos caóticos de la Madre Naturaleza. E infortunadamente debemos prepararnos para lo que pueda ocurrir en meses posteriores, cuando seis planetas y tres asteroides mayores estén transitando el espacio de manera retrógrada al mismo tiempo.
Un lapso bastante complicado dará inicio alrededor del día 23 de septiembre, el cual se extenderá hasta el 20 de noviembre. Ya sabemos lo que ocurre cuándo Mercurio está retrógrado, se viven días de caos. En esta ocasión no sólo Mercurio estará retrógrado, también lo estará Venus, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Y los asteroides Palas, Vesta y Chirón.
Dentro del periodo anteriormente mencionado, quizá lo más fuerte ocurra entre el 20 de octubre y el 18 de noviembre. Debemos en ese tiempo ser cautelosos, precavidos, tolerantes y tener la mayor paciencia del mundo. Es muy factible que ocurran actos de violencia, tiroteos, revueltas sociales, fallas con la electricidad, accidentes, más temblores, incendios, huracanes e inundaciones. Un nuevo terremoto podría ocurrir en América del Norte.
Pues se cree que faltan por suceder dos nuevos temblores de gran intensidad. Chamanes y videntes han venido anunciando posibles catástrofes que estar por llegar, y que tomarán al mundo por sorpresa. Quizá estamos navegando por el camino equivocado. Quizá debamos acercarnos más a nuestras creencias religiosas, y hacer una transformación interna; en la que exista un balance adecuado entre lo material, lo físico y lo espiritual. Qué Dios ampare al continente americano. Así sea. Amén.
