Hace más de un siglo inició la revolución del mundo onírico, Sigmund Freud, Carl Jung y otras mentes brillantes de la época, hacían demostraciones de lo importante que eran los sueños en el psicoanálisis. Años más tarde Edgar Cayce, ideó uno de los métodos más prácticos para descifrar y entender el significado de los sueños.
Las miles de lecturas que Edgar Cayce realizó a lo largo de su vida, referente a la interpretación de los sueños, han logrado revelar que los seres humanos por medio de las visiones oníricas, podemos llegar a conocer mucho más de lo que pensamos, con respecto a nuestra personalidad, individualidad y patrones de conducta.
El subconsciente archiva en la memoria todas nuestras vivencias diarias, sucesos, recuerdos, penas, experiencias y emociones. Cuando soñamos tenemos acceso directo a toda esa información almacenada, y a los ilimitados recursos de la mente inconsciente. Es así como los sueños se transforman en una especie de agentes orientadores, capaces de indicar los motivos principales de nuestros miedos, angustias, enfermedades y decepciones; que a veces no podemos explicarnos durante la vigilia. A través de los sueños, se logra adquirir mayor conocimiento sobre nuestro “yo interno”.
Carl Gustav Jung comprobó en sus investigaciones, que existe en el subconsciente un profundo nivel de conciencia, procedente de una realidad espiritual que Freud no reconoció. A este nivel de conciencia Jung lo denominó como “inconsciente colectivo”.
Los seres humanos poseemos la facultad de soñar con símbolos universales o arquetipos. Dichos arquetipos representan imágenes con el mismo significado para todas las culturas.
En el campo onírico, un toro representa la energía y la vitalidad. Las flores corresponden a varios aspectos del amor. Las advocaciones de Santa María, representan la compasión y la esperanza. Una casa es el reflejo de nuestro cuerpo físico. Un anciano suele reflejar nuestra sabiduría. Esto explica por qué a través de símbolos universales, los mitos de culturas distantes suelen tener grandes semejanzas. Las más acertadas interpretaciones de sueños, se logran haciendo un análisis de lo que cada símbolo o arquetipo representan para nosotros mismos. Todos los sueños sin excepción, contienen mensajes destinados a enfatizar situaciones de nuestra vida, que no logramos percibir plenamente durante la vigilia. Al soñar con desastres naturales, el subconsciente encuentra la manera de exponer nuestras tensiones emocionales al máximo, de esa manera podemos indagar en lo que verdaderamente es importante para nuestra propia existencia.
Algunos sueños nos pueden ayudar a tomar decisiones, y mejorar nuestra conducta en el ámbito social. Muchas veces también nos exhortan a evolucionar como seres pensantes. Los sueños también han servido de gran inspiración a los grandes artistas clásicos. Otorgándole un interés real al mundo de los sueños, éstos se pueden llegar a convertir en nuestra propia fuente de conocimiento e inspiración.
Los sueños en su mayoría, se interpretan de forma simbólica. Lugares que desconocemos y sitios aislados, pueden representar durante el sueño, facetas de nuestra personalidad que quizá aún ignoramos o que en algún momento nos negamos en aceptar. El estado de una casa suele representar nuestro propio cuerpo físico, nuestro templo. Una vivienda descuidada, es el indicio para que el soñador modifique algunos de sus hábitos. Una casa en ruinas anuncia serios problemas de salud.
Sueños en los que nos observamos muriendo, no indican que esto sucederá. Este tipo de sueños representa cambios radicales, y nuevas circunstancias que están por venir, y a las cuales el soñador deberá adaptarse. Sueños relacionados con funerales y ataúdes, son indicio de la pronta desaparición de uno o varios rasgos de nuestra personalidad. Los sueños con embarazos y nacimientos, presagian nuevas etapas, inicios o alguna idea brillante que pronto transformará la vida del soñador.
El rol primordial que ejercen los sueños, es hacernos discernir lo que nos sucede y lo que ocurre a nuestro alrededor, por medio de la analogía que establecen entre nuestra conducta habitual, y los valores que conforman nuestros ideales. Los sueños son capaces de señalar nuestros deseos más íntimos, revelan nuestras necesidades físicas, nos ayudan a tomar decisiones, y nos permiten disfrutar una existencia más creativa.
