Bad Bunny fue el gran ganador del Super Bowl LX

La actuación de Bad Bunny en la Super Bowl LX es un reconocimiento de que la cultura estadounidense es más amplia, más multilingüe y está más interconectada que nunca.
Los pilotos de Operaciones Aéreas y Marinas de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. realizan vuelos de seguridad en helicópteros AS350 A-Star y UH-60 Black Hawk sobre el Levi's Stadium en Santa Clara, California, en apoyo del Super Bowl LX, el 3 de febrero de 2026. Photo Credit: Public Domain

David Pham
American Community Media

El Super Bowl LX (60) fue un partido defensivo y desigual. Los Seattle Seahawks vencieron a los New England Patriots por un abultado 29-13. Incluso antes de que terminara el partido, gran parte de la atención nacional e internacional ya se había desplazado del marcador hacia Bad Bunny. Su actuación en el descanso se está convirtiendo rápidamente en un catalizador para debates más amplios sobre la inmigración, la representación y quién define la cultura estadounidense.

La actuación llamó la atención no solo por la música, sino también por lo que representaba. Las letras en español, las imágenes puertorriqueñas y los temas de identidad y patrimonio cultural llegaron a una de las audiencias televisivas más grandes del mundo.

Del punto álgido a la prueba

Cuando se anunció por primera vez la participación de Bad Bunny en el Super Bowl, las reacciones fueron variadas. Sus seguidores lo vieron como un hito para la representación. Los críticos cuestionaron si una actuación en español podría conectar con una amplia audiencia nacional.

Apenas unos días antes del Super Bowl, Bad Bunny hizo historia en los Premios Grammy. Su álbum Debí Tirar Más Fotos ganó el premio al Álbum del Año, la primera vez que un álbum en español recibía el máximo galardón de la Academia de la Grabación. También ganó otros premios en las categorías de música global y urbana, lo que reforzó tanto su alcance comercial como el reconocimiento de la crítica.

Cuando subió al escenario en el descanso, la pregunta ya no era si el público respondería, sino hasta qué punto resonaría ese momento. Las primeras reacciones, la cobertura mediática y la participación en línea sugieren que la actuación conectó mucho más allá del público hispanohablante.

Un momento cultural a la vista de todos

Para muchos espectadores, el espectáculo del medio tiempo tuvo un significado que fue más allá del entretenimiento. La música en español ocupó un lugar central en una de las transmisiones más vistas en Estados Unidos, y las referencias visuales a la cultura puertorriqueña llegaron a millones de hogares.

La puesta en escena provocó fuertes reacciones. El trabajo de cámara y el diseño de producción situaron a los espectadores cerca de la acción, y la coreografía fue divertida, enérgica y contagiosa. Las apariciones sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin contribuyeron al espectáculo, convirtiendo el show en una celebración intergeneracional del pop latino y mundial.

En un momento dado, una enorme pantalla situada detrás de Bad Bunny mostró las palabras “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, reforzando el mensaje de unidad y compasión de la actuación.

Para las familias inmigrantes, las comunidades de la diáspora y el público multilingüe, la actuación resultó más familiar que novedosa. Durante décadas, los artistas latinos solían entrar en los mercados principales grabando en inglés o adaptando su sonido. Bad Bunny ha seguido un camino diferente, actuando principalmente en español y centrando su trabajo en su propia experiencia cultural.

No todos los espectadores entendieron todas las letras. Muchos entendieron el sentimiento, las imágenes y el mensaje. La música no siempre necesita traducción para comunicar su significado.

La economía detrás del momento

El reconocimiento cultural por sí solo no explica por qué se produjo este rendimiento. Las fuerzas del mercado también influyeron.

La música latina es uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la industria musical mundial, y el streaming en español sigue creciendo en Estados Unidos y a nivel internacional. Los anunciantes y las emisoras consideran cada vez más a las audiencias multilingües como un mercado central en lugar de un nicho.

El Super Bowl se ha convertido en un evento mediático internacional, y el espectáculo del medio tiempo está diseñado tanto para llegar a una audiencia global como a una nacional. Desde esa perspectiva, contar con Bad Bunny no solo fue una decisión cultural, sino también una decisión comercial basada en los datos de audiencia y las tendencias globales.

La representación y la economía están cada vez más vinculadas.

Debate y reacción negativa

La actuación ha suscitado críticas en algunos círculos políticos y mediáticos. En una publicación en su red social Truth Social, el presidente Trump la calificó de “absolutamente terrible”. Otros la han elogiado como un hito para la representación y la visibilidad cultural. El debate refleja lo visible que se ha vuelto este momento y lo estrechamente vinculados que siguen estando la cultura, el idioma y la identidad a los grandes debates nacionales.

La reacción fue más allá de los comentarios. Un grupo conservador organizó un “All-American Halftime Show” en línea, promocionado como una alternativa a la transmisión de la NFL, lo que puso de relieve lo profundamente que la conversación cultural en torno a la actuación había dividido al público. El programa se transmitió en vivo por YouTube y alcanzó un pico de poco más de 4 millones de espectadores.

Un reflejo de un país en transformación

Estados Unidos es más multilingüe y multicultural que en cualquier otro momento de su historia. El español se habla en millones de hogares y la música latina sigue marcando las listas de éxitos mundiales. El público más joven, en particular, se mueve con facilidad entre los idiomas y las influencias culturales.

La cultura popular está empezando a reflejar esa realidad con mayor claridad. Bad Bunny no ha creado este cambio, pero su visibilidad ha contribuido a que sea imposible ignorarlo.

¿Quién ganó realmente?

El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl de este año reveló cuánto ha evolucionado el panorama cultural de Estados Unidos. La música en español llegó al centro de uno de los escenarios más visibles del país, y un artista puertorriqueño actuó sin cambiar su idioma ni su identidad para adaptarse a las expectativas. La música, el baile, las imágenes y el mensaje fluyeron de forma natural y alegre, como si el momento no necesitara traducción.

Hacia el final de la actuación, Bad Bunny levantó un balón de fútbol con las palabras “Juntos, somos América” y nombró países de América Latina y el Caribe, junto con Estados Unidos y Canadá, antes de terminar con un mensaje de unidad y amor. El gesto enmarcó a “América” no como una sola nación, sino como un hemisferio compartido de culturas, idiomas e historias.

El mayor ganador del Super Bowl no fue solo un artista. Fue el creciente reconocimiento de que la cultura estadounidense es más amplia, más multilingüe y está más interconectada que nunca.

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