Mario Jiménez Castillo
El Observador
Con gran consternación y tristeza hemos sido testigos de los terremotos ocurridos en la hermana nación de Venezuela. Un país que por casi tres décadas ha venido sufriendo, la injusticia, la opresión y la escasez, provocada por una dictadura comunista. Las cifras de fallecidos y de desaparecidos continúan en aumento.
Ya hay confirmadas 3 mil muertes, y más de 55 mil personas desaparecidas. Miles de heridos, más de mil edificios derrumbados, personas atrapadas entre los escombros, y toda una área del país colapsada. Los dos terremotos ocurridos en un intervalo de 40 segundos, cambiaron de pronto la vida de millones de personas. Ante tal calamidad, la gran mayoría de gobiernos amigos de Venezuela respondieron de inmediato.
República Dominicana, El Salvador, Costa Rica, Estados Unidos, Colombia, Chile y México, fueron los primeros países en ofrecer ayuda ante esta grave necesidad. Los topos mexicanos, un grupo de rescatistas expertos y reconocidos mundialmente, llegaron a Venezuela con prontitud.
Por su parte el gobierno de Nayib Bukele, envió a Venezuela 6 aviones con ayuda humanitaria, maquinaria pesada y más de 300 rescatistas. Varios países europeos como España, Italia y Portugal, también han dicho presente ante esta catástrofe. Pero se necesita mucho más, la necesidad es inmensa. Varios miles de edificios resultaron sumamente dañados, y aunque se han rescatado a muchas personas, miles han quedado atrapadas entre los escombros; el tiempo corre y las esperanzas de encontrar sobrevivientes va disminuyendo con el paso de las horas.
En días recientes tuve la oportunidad de charlar con Pierino Ramírez, un joven venezolano originario de San Fernando, estado de Apure, Venezuela; quien actualmente reside en Estados Unidos. Él nos relató lo difícil que ha sido este trance para todos los venezolanos, y la impotencia que siente al observar que las autoridades de su país, no hacen casi nada ante este evento tan doloroso. “ Nuestros países hermanos son los que están ayudando, y hasta exponiendo su vida por rescatar a los venezolanos, mientras el gobierno de Venezuela impone trabas burocráticas a la ayuda que llega del exterior”.
Pierino también nos comentó la dura realidad que han vivido muchos venezolanos, que tuvieron que salir de su país buscando trabajo en otras naciones, y así poder ayudar a sus familias que se quedan en Venezuela. Soportando a un régimen que no sólo ha destruido la economía venezolana, también ha destruido los sueños de libertad, justicia y prosperidad de cada venezolano.
“El pueblo venezolano agradece infinitamente toda la ayuda que ha sido recibida del exterior. Y agradece especialmente a los países latinoamericanos que se han hecho presentes, y a Estados Unidos por estar allí apoyando a su país. Venezuela nunca había enfrentado una tragedia similar, lo cual nos tomó a todos por sorpresa” recalcó, Pierino.
Queridos lectores, por medio de esta nota les pido que apoyemos a nuestros hermanos de Venezuela. Quizá algunos no comprendan la magnitud de esta tragedia, que nos duele en el alma a todos. No es el momento para rencillas ni actitudes políticas contra el gobierno de ese país. A Venezuela no la representa ese gobierno tirano y opresor.
De todo corazón apoyemos a nuestros hermanos venezolanos, esto es sólo el principio, lo que viene es quizá aún más duro. Si usted puede hacer alguna donación, hágalo. Si puede ayudar, ayude. Y si no puede donar, rece por ese país que tanto nos necesita. Todos los países del continente americano son propensos y vulnerables a este tipo de catástrofes.
Y como dice el dicho: ¡Hoy por ti, mañana por mí!
Así mismo hacemos un llamado y pedimos humildemente al gobierno de los Estados Unidos, que por favor “Reestablezca el TPS para los venezolanos” Ellos le necesitan hoy más que nunca. Es tiempo de unirnos todos en un sentimiento fraterno, para apoyar a esa nación que ahora precisa de solidaridad. ¡Que Dios y la Santísima Virgen de Coromoto bendigan a Venezuela!
