Arturo Hilario
El Observador
A veces, nuestro camino en la vida no es comprendido del todo por quienes nos observan desde la distancia y no están en nuestra situación, ya sea desde la perspectiva de la educación, la política o las decisiones personales.
Lo que puede superar el ruido de los malentendidos y la alienación es la humanidad que todos compartimos y los fragmentos de nosotros que nos conectan con el tejido de la raza humana.
Recientemente hablé con la actriz mexicana Jaklyn Bejarano, protagonista de la nueva película Broken Land, una historia que resalta las conexiones fracturadas pero muy reales que compartimos los seres humanos, incluso cuando están separadas por una barrera invisible y política. Mirar en el alma del otro y encontrar puntos en común puede ser posible incluso en las situaciones más volátiles. También explora cómo nos desenvolvemos en estas condiciones, lo que en última instancia puede liberarnos de nuestros prejuicios sobre quienes consideramos diferentes y ofrecernos una nueva perspectiva e incluso la oportunidad de sanar.
La película sigue a Carson (interpretado por David Morse), un ranchero aislado atormentado por la muerte de su esposa años atrás. Vive y trabaja en la Franja de Nueces, a 96 kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México, donde a veces solo se escucha el sonido de sus pensamientos. Sin embargo, en ocasiones, migrantes cruzan la región, y con ellos, la patrulla fronteriza y los momentos de ansiedad, a veces caóticos, que se producen durante sus interacciones.
Cuando Carson dispara accidentalmente a una joven migrante llamada Irene, debe decidir si la ayudará o no a continuar su peligroso viaje hacia Estados Unidos, arriesgándose a ser descubierto por su hijo, con quien está distanciado y que resulta ser agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense.
Según el director de la película, Joseph T. Walker, oriundo de Texas y cuya granja familiar sirvió de escenario para el rodaje, el objetivo de Broken Land es mostrar el aspecto humano de la frontera y la inmigración, un tema que rara vez se aborda en las noticias sensacionalistas y los debates politizados.
“La Franja de Nueces es ahora un lugar donde mueren más migrantes que cruzan la frontera que en cualquier otro punto de la frontera entre Estados Unidos y México. Lo que falta en este debate es la particularidad épica y emocional de las personas involucradas, a ambos lados de la frontera. Broken Land intenta recuperar esta humanidad. Es la historia de dos personas, Carson e Irene, de lados opuestos de la frontera, que se ven obligadas por las circunstancias a enfrentarse, como individuos y no como abstracciones”.
Son las condiciones, son los territorios por donde cruzan los inmigrantes todo el tiempo. Entonces no podía ser en otro lugar, no podía ser en un set de grabación, tenía que ser ahí para vivirlo, para sentirlo, y es un espacio muy cargado energéticamente.
-Jaklyn Bejarano
En la siguiente entrevista, Bejarano habla sobre su experiencia de aprendizaje con su primer papel protagónico en una producción, la intensa energía que se siente al filmar en un lugar donde se producen cruces fronterizos y situaciones mortales, y cómo sus propias experiencias con la migración en su familia la conectan con su personaje y la situación de una manera profunda y personal. Broken Land ya está disponible en formato digital.
Hola Jaklyn, muchas gracias por la oportunidad. Para empezar, ¿qué significa para ti que Broken Land sea tu primer papel protagonista?
Pues yo creo que significa el resultado de años de construcción, o sea, cosechar lo sembrado. Creo que llega en el momento preciso porque muchas veces llegan oportunidades y creo que si esto me hubiera llegado hace cinco o ocho años, yo no hubiera estado preparada porque a lo mejor no lo hubiera asumido de la misma manera o no hubiera entendido la dimensión y cómo transportarlo a mi cuerpo.
Entonces, creo que ha sido años de búsqueda y que llega en el momento correcto, no solamente a nivel personal y profesional, sino también a nivel territorio, a nivel social.
¿Qué aspectos de la historia y del guion te atrajeron a este proyecto?
Pues desde la primera vez que mi representante Stephanie Ripstein, que me ha acompañado en todo este proceso, me hizo llegar el casting, yo leí dos escenas de Irene y me resonó totalmente porque mi papá también, cuando yo estaba muy chiquita, tenía como 5 años cuando él se vino a EE.UU. a idealmente buscar una vida mejor, mejores oportunidades y sobre todo económicas para su familia que para mandarnos dólares a nosotros en México.
Entonces yo no me acuerdo tal cual, pero recuerdo que de chiquita no entendía muchas cosas, no entendía por qué se tenía que ir, no entendía por qué nos tenía que dejar. Y ahora ya lo dimensiono. Entonces cuando leo a Irene me saltan como muchas cosas. Obviamente Irene es un personaje al límite. Ella está, ni siquiera está buscando tal cual como una mejor condición de vida laboral, está huyendo de su país por supervivencia. Entonces yo creo que me resuena de muchas maneras a nivel personal, a nivel profesional. Estas historias que tienen que ser enunciadas y compartidas.
¿Qué aspectos de tu personaje de Irene conectan contigo, o si ves un rasgo, similitud en ella y su experiencia?
Sí, yo creo que Irene para mí es una mujer que está sobreviviendo, pero también es una mujer muy valiente, que aunque muchas veces no es muy racional, sino más instintiva, es una mujer sumamente valiente y amorosa, y que al final el amor es lo que la mueve, ¿no? Esa supervivencia es a partir del amor. Entonces yo con Irene entendí eso, entendí que hay cosas muchísimo más importantes por encima de lo que en la construcción diaria de la vida priorizamos.
¿Cómo fue trabajar con el reparto y el equipo en tejas, y estar filmando allí en una región donde sí pasan estos enfrentamientos con los que están buscando una vida mejor y otras fuerzas que no creen que deben de estar ahí, no deben de pasar por ahí?
Pues fue particular, ¿no? Este fue un equipo chiquito de grabación. Entonces todos nos conocíamos muy bien, pasábamos mucho tiempo juntos, y yo creo que eso generó mucha familiaridad entre nosotros y mucho apoyo. Yo nunca había trabajado así en una película, pero me impresionó el nivel y la calidad profesional de cada uno de los integrantes del equipo, y lo generosos que fueron conmigo, apoyándome, abrazándome, haciéndome sentir parte de, haciéndome sentir segura. Y sobre todo, pues también porque hay mucho racismo, y alrededor de donde estábamos grabando hay bastante racismo.
Entonces ellos trataban de cuidarme en ese aspecto. Yo jamás tuve ningún incidente. Pero de hecho, dentro del territorio, ahora que lo dices, este, pues justo un día tuvimos que suspender la tarde de grabaciones porque habían entrado al rancho. No sabían si eran inmigrantes o era algo más. Entonces, por seguridad, tuvimos que suspender grabaciones. Y realmente, pues sí, fueron condiciones particulares porque no había nada cerca, grabamos en un pueblito dónde hay como pocos lugares a dónde ir. Pero a mí, yo me sentí muy bien, ¿no? Aunque las condiciones no eran las mejores, yo me sentía bien porque estaba contenta en el proyecto, estaba contenta con mi equipo de trabajo.
Y la verdad es que yo no pude haber pedido nada mejor. Era lo que era y son las condiciones, son los territorios por donde cruzan los inmigrantes todo el tiempo. Entonces no podía ser en otro lugar, no podía ser en un set de grabación, tenía que ser ahí para vivirlo, para sentirlo, y es un espacio muy cargado energéticamente.
¿Y por qué crees que es importante contar una historia así sobre los individuos y la importancia de sus vidas, su humanidad compartida?
Porque creo que pues en general la gente estamos un poquito desconectados de la otredad y muchas veces pues ni siquiera nos importa porque hay muchas problemáticas en el día a día, porque cada quien tiene sus ideales muy fijos y pocas veces nos detenemos a mirar a otra persona y las problemáticas con las cuales puede cargar. Y la inmigración es una gran problemática y que ya normalizamos, ¿sabes? Que siento que de pronto es como: “Ay, otra vez los inmigrantes, no, pues ya no”. Y que al final también se vuelven estadísticas y se vuelven números. Y es reconocer y darle voz a esas historias, historias como las de Irene, que son dignas de contar para hacer, detenernos un poquito y hacer una reflexión. Yo creo que no señalando como si es bueno o malo, sino entendiendo que es una situación compleja.
¿Qué podrías decir sobre lo que te ha dejado esta experiencia en trabajar en Broken Land?
Me ha dejado muchísimos aprendizajes a nivel técnico, a nivel actoral. Me ha permitido dimensionar lo que es cada vez complejizar más sobre un personaje. También me ha permitido entender el mundo profesional del cine y enamorarme más del cine porque yo nunca había hecho cine, entonces no sabía cómo funcionaba, ciertas reservas, pero es maravilloso y se puede contar muy poéticamente, o no, una historia. Y me deja con ganas de querer hacer más cine, pero con discursos así de potentes.
Y pregunta final. Para el público que vea esta película, ¿Qué esperas que se lleven de Broken Land?
Espero que se puedan llegar a dar un momento de reflexionar y ponerse en el lugar de Irene, pero también de Carson, porque pues Carson está en una encrucijada. Entre lo que debe hacer y lo que no, en lo que quiere hacer y lo que no.
Y al final yo creo que es muy fácil juzgar ciertas tomas de decisiones, o es muy fácil juzgar algunas acciones, las acciones que toman los demás. Pero cuando realmente dimensionamos el hecho o la circunstancia, creo que va mucho más allá de señalarlo. Y me gustaría que el público pudiera darse la oportunidad de dimensionar eso y habitarlo y entenderlo desde otro lugar.
