Entrevista: Silvana Estrada y la minuciosa creación del folk pop latinoamericano moderno

La cantautora y multiinstrumentista mexicana explica por qué el hecho de haber crecido con padres lauderos le enseñó a tener la paciencia de un monje shaolin en su oficio, cómo el hecho de tender puentes entre las generaciones de estrellas del indie pop mexicano significa que cada uno lleva su propia antorcha, y por qué conceptos modernos como el “ghosting” trascienden el tiempo  
La cantante, compositora y multiinstrumentista mexicana Silvana Estrada. Photo Credit: Jesus Soto Fuentes

Arturo Hilario
El Observador

Silvana Estrada es una cantautora y multiinstrumentista mexicana que está llevando al mundo su alma y una gran variedad de sonidos con un estilo que trasciende los géneros, basado en el folclore latino y que fusiona elementos del jazz, el indie moderno y la música clásica occidental para crear un mosaico único de pop mexicano.

A medida que ha ido ganando notoriedad en México y más allá a lo largo de su carrera de una década, sin duda se la ha comparado con otros íconos del indie mexicano como Julieta Venegas, Mon Laferte, Natalia Lafourcade y Carla Morrison.

Se notan las comparaciones, pero Estrada quiere que todos sepan que respeta a sus colegas, aunque no es ella quien lleva la antorcha por ellos, ya que todos tienen sus propias antorchas que llevar y recorren sus propios caminos artísticos.

De hecho, Estrada está acompañando actualmente a Mon Laferte en su gira “Femme Fatale”, y su colaboración es una gran prueba de que el pop latino goza de buena salud y sigue prosperando en México y más allá.

La música de Estrada se caracteriza por una instrumentación minimalista y composiciones sencillas, todo ello sostenido por su voz melódica, que te atrapa con suavidad y te lleva de la mano por el recorrido de sus emociones y experiencias.

Desde lo inspirador hasta lo desgarrador, infunde un anhelo atemporal, al tiempo que combina géneros y conceptos modernos en estos viajes sonoros. Todo ello se desarrolla sobre cuerdas, instrumentos de viento de madera, guitarras y el animado sonido del son jarocho, propio de su región natal de Veracruz, en México.

Su álbum debut, Marchita (2022), presentó su estilo musical: indie, con toques folclóricos y lleno de hermosas letras en español que transmiten belleza, alegría, dolor y todo lo que hay entremedio. Sus experiencias son el núcleo de su composición, y la música evoca un hilo conductor emocional que despierta recuerdos difusos del pasado.

“Cuál era la idea de aventarte sin dejarte caer?” Dice entre las líneas de “Dime”, una canción que trata sobre un amor efímero. Sus letras hablan de amar profundamente, de llorar a mares y, a veces, de arreglar las cosas con tequila, baile y seguir adelante. Pero siempre son vivaces, siempre sinceras.

Recientemente entrevisté a Estrada para saber cómo ha sido su experiencia al realizar giras en regiones donde no se habla español y dejar que la música transmita sus historias; por qué sus inspiraciones musicales y sus compañeros de la escena llevan cada uno su propia antorcha en el mundo del indie mexicano, en lugar de pasársela a una generación más joven; y por qué el hecho de tener padres luthiers le enseñó la paciencia necesaria para el trabajo preciso que aplica en su obra.

Para empezar, quería saber cuáles han sido algunas de tus inspiraciones musicales y cómo has conocido personalmente a estos artistas y trabajado con ellos.

Silvana Estrada

Sí, yo tengo la fortuna de que mucha gente que ha inspirado profundamente mi carrera también es gente con la que he podido trabajar. Pienso en Natalia Lafourcade, Mon Laferte, que ahora me voy de gira con ella por Estados Unidos.

Con Julieta Venegas, que también me crió, y luego un montón de músicos quizá más como lejanos, que no tienen tanto que ver con lo que yo hago. Charlie Hunter, por ejemplo, o Michael Lee, o Antonio Sánchez, como gente más del mundo del jazz que también siempre admiré y he podido trabajar con ellos. Entonces sí, tengo mucha suerte.

Tus padres son lauderos; literalmente, construyen instrumentos musicales como parte de su trabajo. ¿Cómo fue esa inspiración de tener la herramienta de hacer música allí alrededor, viendo cómo se hacen los instrumentos y todo eso?

Silvana Estrada

Fue muy bonito, yo creo que eso me crió, digamos, me hizo ser una persona muy cuidadosa con los procesos, muy paciente. Respeto mucho el oficio de todas las cosas que se hacen con las manos. Si construyes una silla, si haces de comer, si eres técnico de escenario, si haces sonido, o sea, como que creo mucho en el oficio, en que las horas de práctica realmente es lo que te construye como profesional.

Y crecí muy consciente de eso, de la paciencia y el trabajo honesto, como algo que seguir todos los días, “without shortcuts”, como, “You gotta work everyday honestly, and like just keep going.”

Creo que Natalia, Julieta, Mon, la misma Carla están súper vigentes, o sea, como que a veces esta idea de la herencia y tal como que avejenta un poco a las grandes maestras y a la gente joven le pone una presión.

– Silvana Estrada

 

 

 

 

 

¿Tú conoces cómo es el lado técnico de cómo se hace el instrumento para hacer el arte además de ser artista?

Silvana Estrada

Sí, exacto, que es como es el lado más zen de alguna manera, porque tienes que estar en contacto con los materiales, con la madera. Es casi como que eres un monje shaolín o algo, porque todo es muy lento, todo es muy hermoso, te tienes que concentrar, es muy exacto. Siento que si eres laudero, sobre todo de instrumentos de cuerda frotada como mis papás, como que sí, hay que estar muy en el momento, y eso a mí me encanta.

Yo admiro mucho eso del oficio y en general de cualquier persona que trabaje con la madera. Los carpinteros también lo tienen, no se pueden equivocar, como han de no hay segundas oportunidades porque es tu material y ya, no, pues tienes que conseguirte otro árbol, vaya.

¿Cómo describirías tu música? El sonido, el estilo que usas.

Silvana Estrada

Mi música diría que es canción latinoamericana, pero quizá de ahora. Es como una canción latinoamericana del presente y sobre todo creo que es una mezcla de todas las cosas que me gustan.

A mí me gusta el folklore, el jazz, el pop. Entonces en mi música es como que hago la música que a mí me hace feliz y hay como una mezcla de un montón de cosas que me interesan y que experimento con ellas, digamos.

¿Cómo fusionas el espíritu de la música clásica tradicional, del son jarocho, del jazz, con la letra de conceptos más modernos, como el de “ghosting” en la canción “Good Luck, Good Night”, o algo más serio como la violencia contra las mujeres y el dolor? ¿Cómo es que equilibras estas historias ligeras con lo más como profundo?

Silvana Estrada

Claro, yo pienso que al final uno, yo por lo menos escribo de las cosas que me interesan y de las cosas que me atraviesan el espíritu, como que no puedo no hacerles caso, ¿no? Y yo creo que la muerte es una de esas cosas, pero también es fuerte. Pero por ejemplo el ‘ghosting’, que podría parecer como algo muy moderno, pero realmente el hecho de querer a alguien y que esa persona te dé la espalda, creo que existe desde que se inventó el amor.

El desamor está desde que inventamos el amor. Y yo creo que al final, aunque intentemos hablar de cosas muy modernas, los sentimientos son un poco los mismos, ¿no? Entonces, al final, creo que vamos a hablar siempre como humanidad de las mismas cosas. Simplemente las situaciones van a ir cambiando.

Y me interesa sobre todo hablar de los sentimientos porque creo que es lo más complejo de lo que uno puede hablar, digamos, en una canción.

¿Qué se siente estar tocando música en un lugar monolingüe, por ejemplo en festivales de música en los estados unidos donde la mayoría hablan solo inglés, y que la gente forme su opinión sobre tu música con el sonido en vez de la letra?

Silvana Estrada

Es muy interesante, es interesante ver cómo la música también es un idioma en sí mismo. Yo recuerdo de una vez estaba abriéndole una gira a Rodrigo y Gabriela y estábamos como en North Carolina, como en un anfiteatro. Te juro, no había ni una sola persona que hablara español, o sea, no había un solo mexicano, era como muy de aquí (USA).

Y me acuerdo tocar “La Llorona” y que todo el mundo empezara a llorar y que la gente se conmoviera muchísimo. Y pienso, claro, porque al final lo que traspasa es el espíritu, como el sentimiento. Entonces yo lo disfruto mucho, como de hecho me emociona, es como un juego para mí, tocar en un lugar donde sé que no hablan mi idioma e intentar que la canción los atraviese aunque no entiendan la letra.

Y luego también tiene sus cosas fuertes, o sea, por ejemplo, también sobre todo en el mundo más como de la crítica y así, también pienso que a veces sí es como un impedimento que la gente no lea, o sea, no entienda de qué habla la canción, porque quizá la juzgan sin saber como el casi que el 50% de la canción, que es la letra, ¿no? Entonces también eso a veces tiene sus cosas complicadas en estas partes del mundo sobre todo, pero bueno, no pasa nada.

Pero luego es una celebración cuando tocas como en México, ¿verdad?

Silvana Estrada

Claro, sí, en México, wow. Ahora en diciembre vamos a hacer dos auditorios nacionales, son como 20.000 personas, no lo puedo creer.

La primera fecha, se agotó en un día. Sí, en México de verdad me siento como soñada, o sea, nunca pensé que me fueran a querer tanto en mi propio país.

Has estado en esta profesión unos diez años. ¿A cualquier momento te has visto como una nueva generación de, o portando la antorcha de las gran artistas Mexicanas de indie como Julieta Venegas y Natalia Lafourcade?

Silvana Estrada

No realmente, yo no lo pienso así porque al final creo que Natalia, Julieta, Mon, la misma Carla están súper vigentes, o sea, como que a veces esta idea de la herencia y tal como que avejenta un poco a las grandes maestras y a la gente joven le pone una presión, quizá. Pero yo creo que no, porque o sea Natalia, Julieta, Mon están súper vigentes, Julieta acaba de sacar un disco, están realmente creando.

Yo creo que ellas siguen en su ‘peak’ de alguna manera y más bien yo creo que las que somos más jovencitas más bien estamos como creando nuestro propio camino como un poco junto a ellas como maestras y como guías también, pero sí, no me gusta tanto el concepto de como portando la antorcha, porque siento que seguro que tienen la antorcha, como la tenemos todos. Como que todo el mundo puede hacer su propio camino y no hay solo una antorcha, es como todo el mundo tiene su luz particular irrepetible y es como esa es la que hay que trabajar.

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