Phoebe S. Moore, Megan Kelly & Yael Dvir
The Conversation
Son las 2 de la mañana y una adolescente, preocupada por un problema con una amiga, está despierta. En lugar de despertar a sus papás, toma su celular, abre una app de IA y escribe: “Estoy tan estresada que no puedo dormir”.
La respuesta llega rápidamente: “Lamento que estés pasando por esto. ¿Quieres contarme un poco qué es lo que te está estresando?”. La conversación se desarrolla y, 20 minutos después, ella está más tranquila y puede dormir. ¿La voz de apoyo que la tranquilizó? Un chatbot basado en un modelo de lenguaje grande (LLM, por sus siglas en inglés).
Aunque se trata de un escenario hipotético, representa un patrón muy común en el uso de la inteligencia artificial por parte de los adolescentes.
Muchos adolescentes están recurriendo a los chatbots con inteligencia artificial, diseñados para simular empatía y mantener una interacción humana, en busca de compañía, apoyo emocional y consejos sobre salud mental.
Las investigaciones indican que esto es cada vez más común: el 72 % de los adolescentes ha interactuado con chatbots de compañía basados en IA, y entre el 13 % y el 20 % ha buscado apoyo a través de la IA para problemas emocionales durante un período de dos meses en 2025.
En otro estudio reciente, el 63 % de los adolescentes y adultos jóvenes que utilizaron un chatbot de inteligencia artificial para recibir asesoramiento sobre salud mental no se lo habían contado a nadie.
Como psicólogos clínicos y un psiquiatra infantil que trabajamos con adolescentes, hemos sido testigos de este cambio de primera mano.
En 2025 publicamos unas pautas para los profesionales de la salud sobre cómo abordar la seguridad en el uso de los chatbots por parte de los adolescentes, y ahora estamos trabajando para ayudar a los padres y a otros adultos de confianza a hacer lo mismo.
Por qué los adolescentes son vulnerables
A diferencia de las plataformas de redes sociales, que conectan a los adolescentes con sus pares, los chatbots de IA como ChatGPT, Claude y Gemini funcionan como compañeros de conversación simulados, ofreciendo respuestas a pedido que pueden parecer alentadoras y atractivas. Si bien se ha estudiado un pequeño número de chatbots terapéuticos diseñados específicamente para este fin en entornos controlados, la mayoría de los adolescentes utiliza herramientas de uso general que nunca fueron diseñadas ni validadas para brindar apoyo en materia de salud mental. Esto incluye plataformas independientes como ChatGPT y chatbots integrados en aplicaciones que los adolescentes ya utilizan, como My AI de Snapchat.
Estos chatbots están por todas partes, son muy accesibles y a los adolescentes les resulta difícil evitarlos. Los adolescentes suelen describir las interacciones con los chatbots como emocionalmente significativas o de apoyo, y a veces incluso prefieren las conversaciones con los chatbots a hablar con sus amigos.
Los adolescentes, que aún están desarrollando su identidad y a menudo buscan la aceptación social, pueden ser especialmente propensos a percibir estas relaciones simuladas como reales. Esta tendencia se está dando en tiempo real, y una pregunta urgente es cómo orientar a los adolescentes para que utilicen los chatbots de manera segura.
Chatbots enfocados en la salud mental frente a los de uso general
Hay evidencia de que algunos chatbots terapéuticos de IA pueden ayudar a los adultos con síntomas leves cuando se utilizan junto con apoyo profesional en salud mental. Woebot, por ejemplo, un chatbot totalmente automatizado basado en la terapia cognitivo-conductual, redujo los síntomas depresivos en estudiantes universitarios después de dos semanas de uso. Algunas pruebas preliminares indican que también podría ser útil para los adolescentes más jóvenes.
Pero se trata de herramientas especializadas que han sido probadas en estudios de investigación, no de los chatbots de uso general como ChatGPT que la mayoría de los adolescentes utilizan en realidad. Estos sistemas suelen carecer de protocolos eficaces para situaciones de crisis o de vías para escalar la atención cuando alguien se encuentra en peligro.
Un informe de Common Sense Media de noviembre de 2025 calificó a los chatbots de uso general como un riesgo inaceptable para el apoyo a la salud mental de los adolescentes.
Cómo evaluar los beneficios y los riesgos
Los chatbots de uso general pueden generar consejos inexactos o engañosos que se presentan con gran seguridad. Para algunos usuarios, esto puede generar confusión o reforzar creencias poco saludables.
Los adolescentes, especialmente aquellos que sufren de soledad, ansiedad o dificultades de comunicación social, pueden desarrollar vínculos fuertes y recurrir a los chatbots en lugar de la conexión humana. Esto, a su vez, puede distorsionar sus expectativas respecto a las relaciones reales.
Lo más preocupante es cómo estos sistemas manejan los pensamientos que representan un riesgo real para los adolescentes, incluyendo pensamientos sobre conductas sociales de riesgo, autolesiones o incluso suicidio.
Los estudios sobre el desempeño de los chatbots, tanto los terapéuticos como los de uso general, en la detección y respuesta ante pensamientos suicidas muestran que su respuesta es inadecuada. Incluso cuando los chatbots ofrecen recursos como la línea nacional de ayuda 988 Suicide and Crisis Lifeline, a menudo se permite que las conversaciones con contenido preocupante continúen sin que se les ponga un alto definitivo.
La seguridad de las interacciones tiende a deteriorarse a medida que avanzan las conversaciones largas. Por eso, las reflexiones de las 2 de la mañana pueden convertirse en interacciones aún más riesgosas a las 3 de la mañana, ya que las respuestas del chatbot se vuelven más caóticas y están menos sujetas a las medidas de seguridad.
Las demandas presentadas y resueltas en 2025-26 han alegado que las interacciones con modelos de lenguaje como ChatGPT provocaron conductas suicidas en adolescentes y pérdidas trágicas, lo que pone de relieve que los chatbots comerciales carecen de medidas de protección y protocolos de crisis eficaces.
Ante estas preocupaciones, algunos programas de chatbots han establecido restricciones. Character.ai, por ejemplo, prohibió recientemente los chats abiertos para usuarios menores de 18 años. La aplicación ahora exige la verificación de la edad y permite a los padres activar la opción de recibir notificaciones.
Sin embargo, existen muchas opciones para que los adolescentes sigan teniendo conversaciones sin límites con la IA, y a menudo logran eludir las restricciones de seguridad en línea.
Señales de alerta a las que hay que prestar atención
Los padres y otros adultos de confianza pueden estar atentos a los comportamientos problemáticos de los adolescentes, tales como:
- Pasar cada vez más tiempo platicando con la IA.
- Reducir el tiempo y el esfuerzo que se dedica a las relaciones con la familia, los amigos, los maestros y otras personas.
- Mostrar malestar o irritabilidad cuando se limita el acceso al chatbot.
- Recurrir a interacciones con chatbots en lugar de a la ayuda de personas en momentos de angustia emocional o crisis.
Estos patrones reflejan el uso problemático de las redes sociales por parte de los adolescentes, una trayectoria que nos sirve de advertencia.
El reconocimiento generalizado de los riesgos de las redes sociales no se produjo hasta que los daños ya se habían arraigado; en 2023, el Cirujano General de EE. UU. advirtió que las redes sociales representan un “riesgo grave” de daño para la salud mental de los jóvenes.
En nuestra opinión, los chatbots representan un riesgo similar, y es fundamental estar al tanto de ello desde el principio.
Cómo pueden ayudar los padres y los adultos de confianza
La medida más eficaz es muy sencilla: hablar con los adolescentes sobre cómo usan los chatbots.
Es útil acercarse a los adolescentes con curiosidad y sin juzgarlos.
Es lógico suponer que un adolescente está usando un chatbot, ya que es muy probable que así sea. En lugar de una pregunta cerrada como “¿Hablas con chatbots?”, que algunos adolescentes podrían percibir como un juicio de valor, los adultos pueden empezar con preguntas abiertas como “Cuando usas chatbots como ChatGPT, ¿de qué hablas?”.
Se pueden obtener más detalles con preguntas como “¿Alguna vez has sentido algo incómodo, confuso o sorprendente?” o “¿Cómo usas los chatbots o los asistentes de IA cuando te sientes molesto o abrumado?”.
Muchos adolescentes pueden sentirse aliviados de que sus padres estén dispuestos a hablar de esto abiertamente, en lugar de ignorarlo o prohibirlo de plano. Los padres pueden aprovechar lo que aprenden en estas conversaciones para brindar orientación.
Establecer límites para un uso seguro
A medida que las familias establecen límites respecto al tiempo frente a las pantallas y las redes sociales, también pueden incluir el uso de los chatbots. Los límites de tiempo, especialmente a altas horas de la noche, cuando los adolescentes pueden estar más vulnerables emocionalmente, pueden ser útiles. Los padres y los adolescentes deben llegar a acuerdos claros sobre cuándo no se deben usar los chatbots, especialmente durante momentos de crisis o de gran angustia.
Puede ser útil repasar cómo acceder a fuentes de apoyo humano, como un amigo de confianza, un padre o una madre, un consejero escolar o la línea de ayuda 988 para suicidios y crisis. También puedes investigar técnicas alternativas de regulación emocional, como escribir un diario, distraerte, practicar técnicas de “anclaje” y ejercicios de respiración.
Las revisiones periódicas sobre cómo va el uso del chatbot y si surgen inquietudes pueden mantener el flujo de información y mejorar la seguridad. El objetivo no es necesariamente eliminar el uso del chatbot, sino establecer límites bien pensados que protejan la conexión con personas reales y reduzcan la probabilidad de interacciones inseguras.
Puntos clave para la alfabetización en IA
Nuestras guías clínicas hacen hincapié en ayudar a los adolescentes a entender qué son y qué no son los chatbots. Los padres también pueden reforzar este mensaje.
Algunos temas importantes que hay que abordar con los adolescentes son:
- Los chatbots no “conocen” a las personas; en las interacciones, predicen respuestas basándose en patrones del chat. Por lo tanto, cualquier sensación de comprensión, conexión o empatía, por muy convincente que se, es simulada, no real.
- Los chatbots pueden cometer errores o inventarse cosas por completo, lo que en el campo de la inteligencia artificial se conoce como “alucinaciones” y al mismo tiempo, mostrar una gran seguridad en esas imprecisiones.
- Los chatbots son “programados” por sus creadores para que resulten agradables y tienden a decirle a la gente lo que quiere oír, lo que puede hacer que sus respuestas sean menos confiables o menos útiles en contextos de la vida real.
- Las conversaciones con los chatbots no son privadas ni confidenciales, y pueden almacenarse, utilizarse para entrenar modelos futuros, ser revisadas por personas o verse expuestas en caso de una filtración de datos.
Hablar abiertamente sobre estas limitaciones ayuda a los adolescentes a participar de manera más crítica y segura.
Líneas de comunicación abiertas
Apenas están comenzando a surgir estudios sobre cómo las interacciones con los chatbots de IA afectan específicamente la salud mental de los adolescentes, pero las preocupaciones que están surgiendo son reales e importantes.
Aunque a los adolescentes les resulta cada vez más difícil evitar las interacciones con los chatbots, es posible ayudarlos a hacer un uso más seguro de ellos. Ahora es el momento de hablar con los adolescentes, y estas conversaciones pueden proteger su seguridad y fortalecer sus vínculos humanos.
Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis y vive en los EE. UU., llama a la línea de ayuda 988 para suicidios y crisis para hablar con un asesor capacitado, o envía un mensaje de texto con la palabra HELLO al 741741. Ambos servicios son gratuitos, están disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y son confidenciales. Si eres un lector que vive fuera de los EE. UU., por favor, utiliza una línea de ayuda como la mencionada anteriormente o habla con un profesional de la salud.
