San Gerardo Majella es un santo muy venerado en la comunidad creyente en los santos. Se le recuerda como un ejemplo de virtudes humanas, capaz de realizar grandes sacrificios por ayudar a los demás, a los desprotegidos, a niños huérfanos y a desamparados. Existe un misterio alrededor del día de su fallecimiento, porque durante el mes de octubre ocurren frecuentemente situaciones inesperadas, actos de violencia y embates de la madre naturaleza. Según sus primeros devotos, antes de fallecer les pidió que rezarán mucho durante ese preciso mes, y que al recordar la fecha en que partió de este mundo, se orara a la Virgen Santísima para contar con protección ante situaciones adversas, percances y accidentes. Desde inicios del siglo XIX esta creencia cobró mucha fuerza, ya que cientos de creyentes dieron testimonio de haber atravesado por grandes peligros, y afirmaron que rezando con fe a San Gerardo, fueron librados de quebrantos, de pesares, de angustia y de sufrimientos. Aseguran que una fuerza superior les libró de todo lo malo. También existen fieles que afirman haber sido sanados por medio de la intercesión de San Gerardo.
Todo es una cuestión de fe, cuando se pide a los Ángeles, a los santos y a los guías espirituales, ese factor es fundamental. Cuando se pide de corazón milagros suelen ocurrir. Los estudiosos en temas religiosos suelen aconsejar que cuando se pide un favor celestial, al mismo tiempo debe de ofrecerse algo a cambio. Una obra de caridad, perdonar ofensas, hacer el bien a los demás, rezar oraciones y asistir a cultos religiosos, son algunos ejemplos de lo que se puede ofrecer.
San Gerardo Majella nació en la pequeña villa de Muro en Italia (1726) Según los historiadores, su única ambición desde pequeño era seguir los pasos de Jesucristo. Quedó huérfano de padre a la edad de doce años, entonces tuvo que abandonar la escuela y convertirse en aprendiz de sastre. Todo lo que ganaba lo dividía en tres partes, una para su madre, otra para los pobres y la parte restante para las necesidades de la parroquia. Se convirtió en un hermano laico, su bondad y santidad causó mucha admiración, por ello fue transferido de monasterio en monasterio porque las multitudes le seguían. En una ocasión una mujer embarazada levantó una calumnia en su contra, sin embargo; la mujer se arrepintió meses después y confesó la verdad. Se cree que ella estaba enamorada del Santo. San Gerardo contaba con muchos dones y talentos, uno de ellos era poder leer el pensamiento de algunas personas, aparecer en dos lugares al mismo tiempo o don de bilocación, curar a la gente, ver lo que sucedía en lugares lejanos y tener control sobre los animales. Falleció muy joven en 1755 a la edad de 29 años. Su fecha de celebración es el día 16 de octubre, aún así le celebran romerías y rezos desde el día 15 hasta el día 30 de octubre. Fue beatificado en 1893, y canonizado en 1904.
Peticiones: Por la protección de los infantes, los bebés recién nacidos, las mujeres encinta. Récele si es víctima de injusticias, traiciones, calumnias y padecimientos que no sanan.
San Gerardo Majella
Noble y piadoso San Gerardo, aunque fuiste falsamente acusado de crimen, y mil dedos te señalaron, nunca decayó tu sagrada fe; y lograste sobrellevar la carga justo como el Divino Maestro.
Sin lamentos, ni quejas, soportaste las calumnias y la perversidad.
Por tu excelsa fortaleza has sido elevado por Dios, como patrón de las mujeres encinta y de todos los niños. Salva del peligro a los que están por nacer, y bendice a sus madres y padres con la santa piedad de tu presencia.
Todo te lo pedimos en nombre de Cristo Rey.
Amén.
