Mayo es el mes dedicado a Santa María, Madre de Dios.
Virgen de la Candelaria
Acordaos Piadosísima Virgen de la Candelaria, que jamás se ha escuchado decir que alguno que a vos se acogiese, y pidiese socorro y protección, haya sido desamparado.
Animado con tal dulce confianza, acudo a vos Virgen milagrosa.
A vos vengo y me regocijo ante tu presencia, escucha mis súplicas y favorece mis peticiones. Sea tu santa luz mi camino y mi sendero al dulce trono de Cristo.
Amén.
Virgen de la Caridad del Cobre
Virgen de los milagros, como te llamaban nuestros mayores. Cura a los enfermos, consuela a los afligidos, da ánimo a los desesperados, preserva en el bien a las familias, protege a la juventud y ampara a la niñez.
Nadie puede publicar enteramente, las maravillas que obras cada día en favor de las almas que te invocan.
Justificando así la confianza y el amor que te profesan todos tus hijos.
Desde tu santuario del Cobre, venerable Virgen de la Caridad, sé siempre el manantial de todas las gracias.
Amén.
Virgen del Carmen
Bendita Virgen del Monte Carmelo, madre del Mesías, Reina del cielo y de la tierra, redentora de los hombres y protectora de los creyentes.
A ti venimos con humildad a darte las gracias, por los milagros que has obrado en nuestras vidas y a rogarte por aquellas súplicas, que precisan ser escuchadas.
Es tu santa imagen la luz de esperanza, que ilumina el camino en la vida terrenal y tus ojos misericordiosos, son el reflejo de la promesa hecha por nuestro Señor Jesucristo.
Amén
Virgen de Fátima
Santísima Madre de misericordia, Reina del cielo y Emperatriz del universo. Así como te dignaste a manifestar mensajes de paz y salvación para toda la humanidad, del mismo modo te pedimos, tu santa asistencia ante cualquier dificultad mayor que se presente.
Otórganos la gracia que te imploramos, para que podamos ser los fieles cumplidores de la voluntad divina, que nos fue encomendada desde el cielo.
Amén.
Virgen de Guadalupe
Piadosa Virgen María de Guadalupe, dales clemencia, amor y comprensión a todos los fieles que te veneran y vuelan en busca de tu noble protección.
Que tu intercesión, al igual que la fragancia dulce de las rosas, ascienda a tu divino hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Que él pueda oír nuestras oraciones, escuchar nuestras súplicas, secar nuestras lágrimas, y darnos sagrada ayuda y asistencia.
Amén.
Virgen de Lourdes
Majestuosa es tu presencia, Señora de Lourdes, Virgen milagrosa, que apareciste como destello de la mañana y te anunciaste en luz resplandeciente a la humilde niña, a quien le dijiste “ Yo soy la Inmaculada Concepción”.
Serás siempre bendita por los miles de milagros que has venido realizado, y por la dicha que derramas fielmente sobre todos los creyentes.
Escucha las peticiones que te hago en esta devota oración, y sigue alimentando la fe de tus hijos, hijos de la Inmaculada Concepción.
Amén.
Virgen María Auxiliadora
Bienaventurada y Santa María Auxiliadora, refugio de los oprimidos, esperanza de los afligidos, consuelo de los atribulados. Ten piedad y compasión de este fiel ciervo de Cristo. auxíliame en mis necesidades tanto materiales como espirituales.
Gloriosa Reina del cielo y de la tierra, en tus manos entrego mi destino y se perfectamente, que cuento con la más piadosa asistencia, benevolencia y misericordia.
Concédeme, Sagrada Virgen los favores que te pido, en el nombre de Dios nuestro Señor.
Amén
Virgen de La Merced
Dulcísima Virgen de la Merced, piadosa Madre de Dios.
Estrella resplandeciente del mar, luna hermosa sin los menguantes de la culpa, escogida como el sol. Oye Señora nuestros ruegos, así como atendiste desde los cielos, los lamentos de los oprimidos y con tu santa luz rompiste las cadenas de su dolor.
Asimismo rompe las cadenas de nuestras culpas, para que al ser libres de ellas, merezcamos alcanzar lo que te pedimos en esta oración.
Amén.
Virgen del Perpetuo Socorro
Divina Virgen del Perpetuo Socorro, acoge a tus fieles y concédenos todos los favores y peticiones que te hacemos este día.
Alivia nuestras penas, dale calma a nuestro espíritu y libéranos prontamente de la angustia, el desánimo y el pesar.
Tú que eres santa y piadosa, ruega por nosotros ante el trono de Dios, y llévanos a su presencia arropados con el esplendor benevolente de tu divino manto.
Amén.
