Según un nuevo estudio, familias inmigrantes de California y todo Estados Unidos están sufriendo en varios frentes debido a la represión de la administración Trump.
Investigadores del Centro para el Estudio de Política Social y The Children’s Partnership entrevistaron a trabajadores de salud comunitarios y otros proveedores de primera línea en San Diego, el Área de la Bahía y el Valle Central.
Shadi Houshyar, directora de políticas de justicia sanitaria, del Centro para el Estudio de Política Social, dijo que los cambios están llevando a los padres a renunciar a beneficios como Medi-Cal y Cal Fresh, incluso para sus hijos con ciudadanía estadounidense.
“Ha impactado la capacidad de las familias no solo para acceder al servicio, sino también a la sensación de vulnerabilidad ante lo que podría suceder si solicitaran las prestaciones, incluso cuando son elegibles para recibirlos,” explica Houshyar.
Más de 3.8 millones de niños californianos viven en familias inmigrantes, y el 90% son ciudadanos estadounidenses. El presidente Trump dice que las deportaciones de cerca de un millón de personas, realizadas hasta ahora en su segundo mandato, son necesarias para proteger los puestos de trabajo de los estadounidenses y los fondos de los contribuyentes.
El estudio reveló que la presión constante y el miedo a las redadas están minando la salud física y mental de niños y familias.
Además, Houshyar afirmó que las familias que ya se ven afectadas por la inflación se ven sumidas en el caos financiero cuando los padres no pueden trabajar o son deportados.
“Se están aislando de sus comunidades y de las redes de apoyo porque temen las consecuencias de salir de casa, acudir a sus lugares de trabajo o llevar a sus hijos al colegio o al médico,” Houshyar agregó.
Los autores proponen ayudar a quienes ayudan. Abogan por contratar a más trabajadores y promotores comunitarios, pagarles mejor y ofrecer una mejor formación para que puedan ayudar a las familias a superar este momento tan difícil.
